El director guardó silencio un segundo y luego sonrió. Murphy, derrotado por primera vez en el día, se retiró silenciosamente a la esquina de la sala. Eva no solo consiguió el trabajo; consiguió la certeza de que, aunque la ley de Murphy sea implacable, la voluntad de una persona decidida lo es mucho más.
—Querido Murphy —dijo en voz alta, ignorando las miradas de los transeúntes—, ¡déjame en paz de una vez! Ya has tenido tu diversión. Déjame esto a mí. Querido Murphy !Dejame En Paz! Eva M Soler ...
—¿En serio, Murphy? ¿Hoy? —susurró Eva, mirando los restos de cerámica en el suelo. El director guardó silencio un segundo y luego sonrió
La mañana de Eva comenzó con el sonido seco de un cristal rompiéndose. No era un buen presagio. Al parecer, la gravedad había decidido ensañarse con su taza favorita justo el día de la entrevista más importante de su carrera. —Querido Murphy —dijo en voz alta, ignorando las
Aquí tienes una historia inspirada en el concepto de lidiar con el persistente "Murphy" en la vida cotidiana. Querido Murphy: ¡Déjame en paz!
Entró en la oficina del director general, quien la observó de arriba abajo con una ceja levantada. Eva, en lugar de disculparse o hundirse, soltó una carcajada genuina.