La Sombra — De Dante Un Extraг±o En El Bar (spani...

Para los habituales, Dante era poco más que una . Nadie recordaba cuándo había llegado, solo que siempre estaba ahí cuando el peso de la noche se volvía insoportable. Entonces, la puerta se abrió.

Dante miró su propia silueta en la pared. Por un segundo, la sombra giró la cabeza para mirarlo de vuelta con unos ojos que no existían en el rostro del hombre de carne y hueso. El extraño desapareció tan rápido como había llegado, dejando tras de sí un rastro de ozono y el sobre cerrado.

Un entró, desentonando con la decadencia del lugar. Vestía un traje gris impecable que no tenía ni una gota de la lluvia que arreciaba afuera. Se sentó al lado de Dante sin pedir permiso. El bar quedó en un silencio sepulcral, como si los mismos clientes presintieran que un hilo invisible acababa de tensarse. LA SOMBRA DE DANTE Un ExtraГ±o En El Bar (Spani...

El extraño sacó un sobre negro y lo deslizó por la barra.—No es un favor. Es una . La Sombra ya no es solo un reflejo, Dante. Ha empezado a sangrar en la realidad de los demás.

Dante no se inmutó. Su , proyectada contra la pared de madera, pareció alargarse y ondularse de forma independiente a su cuerpo. Para los habituales, Dante era poco más que una

¿Te gustaría que profundice en el de Dante o prefieres explorar qué contiene el sobre negro que dejó el extraño?

En las profundidades de un bar neblinoso donde el tiempo parece detenerse, surge una narrativa cargada de y atmósfera . Aquí tienes un borrador para esta historia: La Sombra de Dante: Un Extraño en el Bar Dante miró su propia silueta en la pared

—Quien me busca ya sabe dónde encontrarme —respondió Dante—. Pero tú no vienes a cobrar una deuda. Vienes a pedir un favor.